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El exceso de información que los padres comparten puede traer serios problemas para los niños a medida que crecen.

La práctica de los padres de publicar información de sus hijos en las redes sociales es tan habitual, que incluso ya tiene nombre: sharenting, un concepto que une los anglicismos share (compartir) y parenting (paternidad).

Consiste básicamente en publicar anécdotas de la infancia de los hijos a través de plataformas digitales, pero ¿por qué está siendo objeto de debate e investigación en varios países? Los expertos dicen que por sus potenciales efectos a largo plazo en la vida de los niños.

Según cifras recogidas por la periodista estadounidense Nancy Jo Sales en su libro “Chicas americanas: Las redes sociales y la vida secreta de las adolescentes”, 92% de los menores estadounidenses tiene una identidad digital antes de los dos años y sus padres han subido más de 10 mil fotos suyas antes de que cumplan cinco.

Una de las consecuencias es que posteriormente los niños sientan vergüenza al descubrir las publicaciones de sus padres. Por ejemplo, se pueden sentir incómodos si se comparte, sin su permiso, una foto con poca ropa o en posturas poco agraciadas.

Las publicaciones también son una puerta para el bullying, ya que una aparente inocente foto de hoy puede que mañana sea la razón para que a un adolescente lo molesten en el colegio, lo que puede producir problemas emocionales como depresión o ansiedad, recoge El País de Uruguay.

Advertencias parecidas son las que hacen médicos de la Universidad de Florida en un artículo publicado el año pasado en la revista médica JAMA. Según escriben, las imágenes que los padres comparten en línea seguirán a sus hijos y los daños incluyen situaciones vergonzosas, la suplantación de identidad y el robo de fotos para publicar en sitios de pedofilia. Y en sus conclusiones suman un dato escalofriante: 50% de las imágenes que se comparten en portales de pedófilos han sido obtenidas de redes sociales.

Fotos: Shutterstock.